LA INCERTIDUMBRE ANTE UN FUTURO INCIERTO, un temor que atenta contra nosotros mismos.

Por Rafael Ochoa Alejos.

Las continuas situaciones de inseguridad y violencia que nuestra sociedad está siendo víctima, hace que nos sintamos angustiados ante nuestra propia existencia. Si miramos más allá,  lo más importante es observar si nuestra condición de humanos racionales y pensantes logra sobrevivir a las circunstancias que pueden estar llevándonos a reaccionar y actuar desde la más visceral acción de nuestro cerebro reptil.

Escribir estas líneas para mí ha resultado un gran reto,  pues llevado por los múltiples acontecimientos que han ocurrido en el entorno en el que vivo, leer los mensajes alertados de mis amigos de  la universidad  y otros cercanos a mis círculos de amistades, me han puesto realmente “en reflexión”, ya que en esas historias  algunos han perdido la vida  y otros la ven perder a los seres que aman. La pregunta que  me nace  es : ¿hay algo que cada uno de nosotros podamos hacer? , pues desde mi experiencia te digo: Estoy seguro que si.

Todo ser humano cuenta con innumerables millones de células neuronales  ordenadas en diferentes capas o tejido orgánicos conocido como el cerebro y dentro de él, un tejido único para nosotros: La neocorteza, estos nos proporcionan una capacidad única entre todas las especies vivas de la tierra, ella es: La Inteligencia.  Esta nos permite utilizar la capacidad de procesar racionalmente lo que nos está tocando vivir.

Es bien sabido que no podemos hacernos de la vista gorda  acerca del  tema político,  la inseguridad social y económica, la escasez, la falta de divisas; el tratarlo con racionalidad es  absolutamente necesario. Si no lo miramos, no nos ocupamos, y si no  nos ocupamos, queda allí como pendiente para volverse a repetir como ha sucedido en diversas ocasiones en la historia de nuestro país. Lo importante y lo que nos da fuerza es nuestra capacidad de procesar racionalmente esas situaciones y más que desahogarnos, que drenar, es tomar las riendas de lo que sentimos, que nos produce todo lo que a nuestro alrededor ocurre, a que le doy fuerza de lo que oigo, y qué es lo que lo causa. Pero  más allá de todo eso, ¿que puedo hacer yo para solucionarlo desde mi pequeño espacio donde me muevo? Te repito no es cuestión de ponerte a hablar de lo difícil, lo inseguro y molesto  de esta situación, drenar de esa forma no siempre ayuda, solo nos hace saber que ya hemos sido contaminado por el fenómeno social de intolerancia y odio que un gran número de personas pudiera estar manejando.

Esto no significa que el  agraviante  no se merezca mi indignación, sino que no le permitiré deshumanizar a mi propia persona, no le daré poder sobre mi vida.   Para ello debemos crear de esta situación una oportunidad. amigosLa actitud, frente a las situaciones adversas implica dejarnos de ser reactivos y volvernos proactivos. Adelantarnos a los acontecimientos para direccionarlos de la manera que consideremos apropiada.

Un buen camino para encontrar tu centro, es buscar apoyo en los grupos de oración, en los grupos de meditación, en los amigos de siempre, buscando  grupos que te sumen, que sean incluyentes y no excluyentes, donde la mirada compasiva hacia el prójimo sin importar su credo, raza, religión, clase social, profesión, sean mirados como iguales, donde tanto el agraviante como el agraviado sean mirados desde la historia amorosa de lo que han hecho para mantenerse con vida, donde pueda mirarse  sus raíces y el fenómeno social al cual están (sin saberlo) al servicio.  Lo importante es que ello no sea  mirado como si se refiera a un mundo imaginario. Es algo real, aunque implique algo intangible como la fe,  la experiencia me ha dicho que somos lo que creemos, y lo que “creo” (del verbo crear) lo creo (hago que comience a existir).


¿Porqué llevar el niño al Odontopediatra?

Por: Karina Diaz Da Silva.

Ir a consulta regular con el odontólogo, para muchos puede ser una tortura, que generalmente se debe a un temor heredado por generaciones, sin considerar que las nuevas técnicas en diagnóstico y tratamiento en materia de salud bucal, son cada vez más amigables para el paciente.

Una de las alternativas para vencer ese temor, es enseñar a los niños, desde muy pequeños, la necesidad de acudir al Odontólogo, no solo cuando se sienta una molestia o por algún incidente, sino también como medida de prevención. El odontopediatra Rafael Ochoa, aclara que el momento ideal para la primera consulta es después de la salida del primer diente, pues a partir de este momento, se debe comenzar a introducir en el bebé los hábitos de higiene bucal.

“normalmente, por desinformación se deja pasar los chequeos del niño sano y se llega al profesional de la odontología cuando la salud bucal se encuentra ya comprometida”

Siempre en manos de especialistas
Ochoa explica que el odontopediatra, a diferencia del odontólogo general, dentro de su formación académica tiene un amplio conocimiento acerca del perfil psicoevolutivo del niño en sus diferentes etapas de crecimiento. Además, entre sus aptitudes está la de manejar diversas herramientas 1497699_10202007386919603_622876911_npsicológicas para hacer de la experiencia del niño lo menos traumática posible.

De esta manera, asevera que se logra que los pequeños crezcan con una visión totalmente distinta de las visitas al odontólogo. Aclara que en su experiencia personal; Además de manejar las técnicas convencionales de adaptación del niño a la consulta, emplea estrategias de comunicación efectiva basadas en programación neurolingüística, con las cuales ha obtenido excelentes resultados.

Los padres y el compromiso
Aclara que lo principal es considerar que las visitas al odontólogo por parte de un niño es de entera responsabilidad de los padres, lo cual va a depender del grado de compromiso que tengan para con la salud bucal e integral de su hijo.

Por otra parte, indica que la actitud de los representantes antes y durante la consulta, debe ser siempre positiva, de confianza de que el infante está en manos de un especialista, que maneja y conoce a cabalidad las necesidades de su paciente y que le dará la respuesta más acertada a sus demandas. En ese sentido, agrega que deben ser buenos oyentes y atender las recomendaciones que el Odontopediatra sugiera, pues muchas ansiedades y miedos son creados por los adultos.

Espacios adaptados
Si bien los consultorios odontológicos tienen unas especificaciones estándar, Ochoa aclara que las áreas donde se atienden a los niños poseen aditamentos especiales, como el uso de musicoterapia infantil, el manejo de revistas y cuentos para los pequeños, además de la presencia de ciertos juguetes en la sala clínica, los cuales promueven un mayor grado de comodidad, familiaridad y aceptación a la consulta.

Finalmente, indica que según la Asociación Latinoamericana de Odontopediatras (ALOP), la atención por estos especialistas queda establecida  desde el nacimiento hasta los 16 años, o bien, que el experto decida cuándo referir al paciente, de acuerdo a sus propias necesidades

Tomado de la entrevista realizada para la publicación de la revista Ciencia Médica al Dia. Disponible en la pagina web: http://cienciamedicaaldia.com/por-que-llevar-al-nino-al-odontopediatra/