El amor de los Abuelos, un hilo que nunca se rompe.

Por Rafael Ochoa Alejos.

 

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Cuando el hijo detrás de los padres ve a los abuelos, los bisabuelos y a los tatarabuelos, mira a lo lejos de donde fluye la vida, ve a los padres entrelazados en algo más grande. De esa manera el hijo puede tomar todo lo que venga de sus padre, porque así no lo toma solamente de ellos, lo toma desde muy atrás, desde donde proviene.

Bert Hellinger

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Hoy, en el día internacional de los abuelos voy a dedicarme a escribir unas líneas en honor a esos seres maravillosos que me ha dado la vida de experimentar ambas experiencias: mis abuelos paternos, Rafael y Asunción con quien tuve el enorme placer y regocijo de crecer a su lado, y mis abuelos maternos: José Rafael  y  Josefa, a quienes no tuve la oportunidad de tener físicamente, pero que el tiempo y mis vivencias hicieran que los tuviera presente en muchos momentos de mi vida, para ustedes “mis Abuelos” estas líneas, cargadas de todo mi amor y mis más bonitas intenciones.

1Los abuelos que conocí.

Primero quiero comenzar haciendo una remembranza  de esas vivencias que tuve con los abuelos que conocí: mis abuelos paternos, quienes con sus manos suaves y sus movimientos lentos me enseñaron a esperar, no sé cómo hicieron, pero ellos siempre tenían tiempo para nosotros sus nietos. Es un tiempo que se recobra con tiempo, cuando nacemos los nietos y ahora lo puedo confirmar cuando observo a mis padres con sus nietos, de alguna manera mágica, se recupera el tiempo, el que no se tuvo por las diversas ocupaciones para sacar a los hijos adelante, se tiene para dedicarlo a los nietos, llenarlos de amor y consentirlos, cada uno a su manera, mi abuela por ejemplo, pocas veces nos abrazaba, pero siempre estaba atenta a prepararnos ricas comidas, llenarnos de sabrosos platos y allí pude, mucho tiempo después, ver que era su manera de entregarnos su amor, mi abuelo por su lado era distinto, siempre lo esperábamos al llegar de la carnicería, y lo acompañaba a ponerle comida a sus amados “gallos de pelea” en el inmenso patio lleno de jaulas, entre granos de maíz y una poción que olía a aguardiente claro y especias, con la que refrescaban a los prospectos mejor cuidados para las peleas, allí entre sus labores, solía contarnos historias de su vida, de su niñez y de cómo se había forjado su futuro, sus enseñanzas marcaron mucho las decisiones que tome de adulto sobre lo que quería para mi vida, y de esa misma forma entrego el amor a mi pareja, a través de la cocina, y con largas tertulias de nutridas conversaciones.

abuelos 2Los Abuelos que no conocí.

Con mis abuelos maternos:los que no conocí,  el hecho de no haberlos conocido, hizo que creciera sin saber de ellos, aunque no sabía que no sabia, pues estaba presente mi amada “abuela Gertrudis” mi bisabuela materna, madre de mi abuela, quien siempre visitábamos los domingos y que era una cuenta-cuentos especial, con historias mágicas a la orden del día, sobre sirenas, espantos, hadas y duendes. Pero el vacío se hacía presente al sentir la tristeza y añoranzas de mi mamá quien siempre expresaba lo mucho que  a ella le hacía falta su madre, que el perderlos tan jóvenes (su padre a los 2 años y su madre a los 9) suponía un dolor muy profundo el cual siempre se hacia presente, esto  hizo que  creciera creyendo que debía hacer algo por ella, en una arrogancia inconsciente creí que debía ser su padre y su madre, lo cual hizo que me identificara en las dinámicas de vida de mis abuelos maternos, particularmente viviendo amores como los que ellos vivieron. Otros pueden mirarse identificados en enfermedades, en accidentes, en profesiones, en oficios, etc.

Algunos  hemos sido afortunados  por todavía poder contar con nuestros abuelos aunque sea para  visitarlos, disfrutarlos y hasta para acompañarles en sus consultas médicas. Algunos somos privilegiados de observar como es ser padres de nuestros padres, Algunos otros no lo conocieron, de igual manera, algo que no puede olvidarse, es que los hilos que nos unen a nuestros abuelos nunca desaparecen, nunca se rompen, siempre están presentes, aunque a veces invisibles, están allí para recordarnos de vez en cuando, que ellos siempre nos miran de una manera especial,  como suelen no tener buena visión, usan los ojos para otra cosa, como para mirarnos con las lupas del amor, de nuestros abuelos heredamos patrones afectivos, emocionales, por lo tanto, pon atención si aun no lo has hecho a como ellos vivieron sus afectos y emociones, te sorprenderás de las similitudes.

Los abuelos no sólo cuidan, son el tronco de la familia extendida, la que aporta algo que los padres no siempre vislumbran: pertenencia e identidad, factores indispensables en los nuevos brotes, los nietos.


La Navidad, memorias ancestrales.

El andar en el camino de la búsqueda de lo que es, tal y como es, me ha llevado a un acercamiento diferente a lo que acostumbraba significar la Navidad. Las fiestas navideñas, según haya sido las experiencias previas vividas para cada persona, yendo desde las experiencias infantiles  hasta las experiencias que hayan tenido relevancia durante el año que finaliza, son determinantes al significado que tenga la Navidad para cada uno.

Más allá del significado personal  que cada uno le dé a la Navidad, el objetivo de estas líneas, es el de explorar acerca de los significados que cimientan al principal icono de la navidad, como lo es el árbol de navidad. Estos hermosos adornos suelen  despertarnos   gran  exaltación. ¿Realmente este sentimiento viene de nuestra infancia? ¿Son realmente los recuerdos conscientes e inconscientes los que dirigen lo que significa la navidad? O más allá de ello hay una memoria ancestral que inconscientemente nos puede estar contando otra historia.

navi1Cuando nos paseamos por las profundidades del inconsciente, encontraremos la forma de unir los eslabones que conectan  al verdadero significado de la Navidad  con los símbolos memoriales que la caracterizan. Una disertación bien interesante de reflexionar es el significado  inconsciente y ancestral de las cosechas y frutos, asociado a colores cálidos o brillantes y que en diversas culturas ancestrales  desde antes de la era cristiana, se observaron símbolos esféricos, todos estos  asociados a la abundancia y la prosperidad. Por lo cual cuando estamos frente a esferas de colores cálidos y brillantes, se genera en nosotros sensaciones de satisfacción originadas en lo profundo de nuestra memoria inconsciente, asociándose a los frutos más dulces, que nuestros ancestros recolectaban en épocas de abundancia para alimentarse durante las épocas de frío. Así entonces observamos el poderoso significado visual de las bolas  del árbol de navidad, por simples que parezcan, nos activan un sentimiento sutil de abundancia en esta época.

El árbol de navidad, representa aquel árbol que mantiene sus frutos durante el invierno, como recordatorio que el alimento para vivir está garantizado. Para la mente ancestral, tener la vida asegurada, nos da sensaciones sutiles de  tranquilidad y plenitud.

navi2El árbol de Navidad  también es una representación metafórica de nuestra familia ancestral, es como hacer presente en la fecha decembrina nuestro árbol genealógico. El hecho de que sea un árbol en forma de cono, es la metáfora perfecta para interpretar de dónde venimos, cuyas ramas más amplias, las de abajo representan a las generaciones actuales, las líneas de hermandad de cada familia y la cúspide del árbol a la generación más antigua, la generación de origen, sea cual sea el origen en el cual creamos, ya sea creyentes en la teoría bíblica del génesis con Adán y Eva y sobre ellos el dios único creador, o sean creyentes de la teoría evolutiva, de donde provenimos de una especie evolucionada con un primer espécimen de nuestra especie humana. En la representación del árbol de navidad se pone simbólicamente de manifiesto la organización jerárquica de una constelación familiar.

Las luces que iluminan y complementan el árbol de navidad, son la representación del brillo de cada una de las almas de nuestros antepasados parentales, recordándonos que aunque hayan trascendido en el plano físico, sus ser está presente en el árbol de nuestro inconsciente familiar.

Al leer estas líneas ya te puedes hacer cargo más conscientemente de que es lo que haces cuando decides o no celebrar la navidad. Si la navidad te entusiasma y te dispones con alegría en ella, ya sabes lo que tu memoria ancestral está representando cada vez que organizas tus adornos navideños. Si por el contrario, la navidad te parece fastidiosa, sólo te recuerda momentos dolorosos,  esta nueva lectura de ella te puede ayudar a cambiar la visión que tienes de ella, su simbología está más allá de su celebración y comercialización.

113   La Navidad nos recuerda a nosotros mismos nuestro infinito poder interior, asido a la fuerza ancestral de nuestra historia. No es necesario que salgas corriendo a poner un árbol de navidad, pero si ves uno por ahí, te invito a que reconozcas que estos símbolos son un reflejo de todas las riquezas que tu posees, representando la verdadera prosperidad y abundancia interior, aquella que nos trae paz para poder sentirnos completos en cualquier lugar en nos encontremos.