PALABRAS QUE SANAN & PALABRAS QUE DAÑAN

Cada vez que nos expresamos verbalmente estamos creando un modelo o representación de nuestra experiencia a través de “la Palabra” y esa representación de nuestra experiencia está basada en nuestras propias percepciones del mundo, que de acuerdo a como sea, va a estar poco o más alejada de la realidad.

“La palabra y la magia fueron en los inicios una sola cosa… todavía hoy las palabras guardan  mucho de su poder mágico”  … Sigmund Freud

Richard Bandler y John Grinder en su primer libro La Estructura de la Magia investigaron la fuente de la “magia” descrita por Freud,  adentrándose en el supuesto de que el lenguaje puede facilitar o impedir la comunicación.

Utilizamos el lenguaje para comunicarnos, por lo tanto si nosotros queremos comunicar algo, tenemos que buscar las palabras que tengan un significado entendible para con quien intentamos comunicarnos y que se ajuste a su percepción de la realidad porque en caso contrario la comunicación será fallida. Cuando es otra persona quién nos envía el mensaje, tenemos que hacer el esfuerzo de acercarnos al significado de lo que nos está queriendo decir; es por esto que si no estamos seguros de entender lo que nos están diciendo, lo que tenemos que hacer es preguntar.

Un buen comunicador trata de ajustarse al nivel de comunicación de la persona con quien interactúa y hará preguntas para saber qué le está queriendo decir el otro, así como también, está atento, en todo momento a la manera en la cual se expresa, para de esta manera cambiar los resultados obtenidos al verbalizar palabras con contenidos que violen  el sentido de lo que en realidad desea expresar.

Un ejemplo expresado en nuestro lenguaje cotidiano es al utilizar el verbo ser (él/ella es) el cual es usado para: expresar  la esencia, naturaleza o existencia de algo, también  para afirmar un atributo de alguien  y para afirmar o negar lo que se dice.

Si decimos: “Paula es una mentirosa”, lo que estoy es, haciendo una afirmación universal sobre la esencia de esa persona  lo cual además de inadecuado es falso porque el hecho de que Paula haya dicho alguna  mentira  en alguna ocasión no la convierte en una mentirosa ya que habrá muchos aspectos de su vida en los que no miente, por lo cual deberíamos expresarnos con una frase como “Paula mintió en tal ocasión”, haciendo con esto a la persona responsable del acto sin colocarle calificativo.

Si cuidamos nuestro lenguaje utilizando  palabras que sanan nuestras relaciones y dejando a un lado las palabras que dañan, comenzaremos a  observar cambios importantes en la manera en que  miramos al mundo y a quienes nos rodean, traduciéndose en relaciones más armónicas de nuestro entorno.

Rafael Ochoa

 

2 Comments

  1. Zoraya Pino

    Hola Rafa, muy bueno tu escrito, gracias por seguir siendo maestro!! Un abrazo…

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